Lebron, el devorador de mundos
Galactus es insaciable. Su hambre le atormenta y no cejará en su empeño de sondar la galaxia en busca de nuevos mundos que le calmen. El Norte ha caído. Como antes lo hicieron los Pacers y como, presumiblemente, claudicarán todos aquellos que se interpongan en su camino. Porque Lebron tiene una misión y su hambre es voraz. Porque el Rey del Este no conoce la piedad. Ni el miedo. Y está preparado para la madre de todas las batallas. Porque ha estado agazapado todo el año para resurgir en la post temporada. Y comerse otro mundo. Y conquistar otra galaxia. Y ver caer otro récord: más de 30 puntos por partido en seis encuentros consecutivos de playoff. Nadie hacía eso desde Kobe en 2010. Los Raptors pusieron algo más de resistencia que los Hoosiers de Indiana. Pero en vano. Incluso con Kyle Lowry, que no jugó por lesión, la suerte estaba echada. Y el devorador ya se sienta en su atalaya a observar cómo se despellejan Celtics y Wizards y analizar cuándo y cómo se comerá a su nue...